Imagen de un autobús bastante viejo con la palabra innovación estampada

Imagen de un autobús bastante viejo con la palabra innovación estampada

Medellín: 20 años más tarde de la muerte de Pablo Escobar, el narcotraficante más grande e importante de la historia en todo el mundo (no os perdais la serie), Medellín es elegida por Urban Land Institute, Wall Street Journal y Citi la ciudad más innovadora del mundo dejando atrás a ciudades como Tel Aviv, Sao Paulo y Nueva York. En esta ocasión la decisión dependió de una votación en Internet, algo que si bien es cierto ha llenado de orgullo a los antioqueños, no ha satisfecho su empeño de ser la ciudad más innovadora del mundo en 2020 con datos e indicadores objetivos, según nos decían en Ruta N -emblema de la transformación de Medellín- en Julio de este mismo año.

Los antioqueños son trabajadores, vivaces, regionalistas y defensores a ultranza de las bondades de su ciudad más grande, Medellín. Son alegres, hospitalarios, directos al hablar y francos. Dicen en todo Colombia que son de fiar. También que cuesta hacer negocios con ellos dado que tienden a desconfiar de todo aquel que no es antioqueño, o visto al revés, prefieren hacer negocios con otros antioqueños que son de los que no tienen por qué desconfiar. Para el extranjero con buen fondo y buenas intenciones, el trato y los negocios son rápidos, transparentes y directos. Cuando han de decirte algo te lo dicen inmediatamente, ya sea algo delicado o espinoso.

¿Cual ha sido el factor que hace percibir esta ciudad como una de las más innovadoras del mundo?

La segunda ciudad más grande de Colombia, referente en latinoamérica según el gobierno de los estados unidos [fuente Wikipedia], mejor destino de latinoamérica para hacer negocios (ganadora del concurso The Business Destinations Travel Awards) y ciudad más competitiva de Colombia desde hace varios años está en plena reconversión. Transforma a un ritmo vertiginoso su amplio tejido industrial en polos de competitividad basados en el conocimiento, la innovación y la tecnología. Y eso se respira y se ve y se vive en Medellín.

Lo que definitivamente convence no son tanto los mensajes institucionales, los premios y los galardones, sino el convencimiento de todos y cada uno de los ciudadanos de la principal ciudad del Valle de Aburrá de llevar la innovación como una bandera. Como un rasgo intrínseco a su manera de ser. Como un atributo inherente a su naturaleza. Desde siempre. Mucho más real que la mera etiqueta inventada hace unos pocos años para dar relevo a las manidas y superadas calidad y medioambiente. Los taxistas te hablan de la innovadora transformación de la ciudad durante los trayectos, tratando de olvidar la oscura época en la que Medellín era reconocida por ser la ciudad más violenta del mundo, los recepcionistas de los hoteles, los viandantes, los alcaldes, los pequeños comerciantes e incluso los conductores de desharrapados autobuses en carrera. La innovación no es la etiqueta que muchos ponemos en nuestros sistemas de gestión, así no es como se entiende en Medellín. Para Medellín la innovación es aquello que les permite reinventarse en el proceso de transformación de su ciudad. Es algo natural, casi un sentimiento, una necesidad a la que no tienen que empujar porque ella es quien les empuja a ellos para seguir construyendo un nuevo modelo que ya se ha reconocido en todo el mundo y que ha dado como resultado lo que está logrando ser Medellín.

Deja un comentario

Post Navigation